Ocho insólitas estatuas ecuestres

Escrito por on Mar 20, 2014 in Noticias

Ocho insólitas estatuas ecuestres

La representación del caballo en el arte en general, y en la escultura en particular, es una constante a lo largo de la historia. Las estatuas de temática ecuestre son tan habituales que es difícil encontrar una ciudad que no cuente con algún monumento de este tipo.

En la siguiente lista os presentamos una serie de estatuas del mundo, que tienen al caballo como elemento común. No son necesariamente las más importantes, ni las más bonitas. Tampoco las de mayor valor artístico o histórico. En lugar de eso, nos hemos centrado en aquellas que, por uno u otro motivo, resultan únicas, extravagantes, o especialmente llamativas. Veámoslas.

 

8. El caballo Yarish (Hotel “Yar”, Vorónezh, Rusia)

El Yar es uno de los hoteles más lujosos del suroeste de Rusia. Localizado en la región de Vorónezh, su ubicación en plena naturaleza (de hecho, en el interior de un bosque) ofrece a sus huéspedes la posibilidad de desconectar de sus preocupaciones cotidianas en un entorno privilegiado. Eso, si primero consiguen reponerse del susto que debe provocar el encuentro con el fornido bicho de bronce que preside su entrada.

1hotel

La primera duda razonable acerca de este caballo, se refiere a su propia naturaleza equina… ¿de verdad eso es un caballo?

2yarish

Atendiendo a su morfología, y dependiendo de la perspectiva desde la que se le observe, bien pudiera parecer un león, un perro, una cebra mutante, o un híbrido de todos ellos. Pero no. Es un caballo. Al menos eso es lo que dice su creador, el artista Maxim Dikunov , que resultó ganador del concurso convocado por la dirección del hotel con motivo de su décimo aniversario. A través de este certamen, los propietarios pretendían dar con un referente que sirviera como símbolo del hotel y que representase fielmente los valores que le caracterizan (¿?).

Pero continuemos analizando la estatua.

3yarish

El segundo detalle que llama la atención es el hecho de que el animal porte entre sus fauces una generosa porción de… vía del tren. Desconocemos si el autor padecía algún tipo animadversión contra la compañía de tranvías del país, o se trata, simplemente, de alguna alegoría propia del arte conceptual ruso-coreano. No se nos ocurre nada más que añadir al respecto.

4yarish

Pero si hay algo que realmente llama la atención de esta escultura, es la cuidada elaboración y desmesurada profusión de sus partes pudendas, que hacen que el célebre caballo de Espartero (único representante nacional, finalmente descartado, que evaluó como posible integrante de la presente lista) parezca sexualmente más inofensivo que la pandilla de Winnie the Poo. Partes pudendas que, por cierto, en poco recuerdan a las de un equino, y en mucho a las de un humano. Lo que nos conduce inevitablemente a la siguiente reflexión: ¿qué tipo de actividades se llevan a cabo en ese hotel para que su director haya llegado a la conclusión de que este engendro representa fielmente los valores que le caracterizan (?¿)

5yarish

En fin, mejor lo dejamos aquí, que esta no deja de ser la web de una escuela, y corremos el riesgo de que lo llegue a leer algún niño.

 

7. Estatua de Nathan Bedford Forrest (Nashville, USA)

6nathan

 

Considerado por muchos como el más brillante estratega militar de la Guerra Civil Americana, Nathan Bedford Forrest es todavía motivo de controversia en el estado de Tennessee. Todo por causa de estatua la <ponga aquí el adjetivo que considere oportuno> de la siguiente fotografía:

7nathan

Inaugurada en 1998, esta curiosa escultura erigida en un terreno privado de Nashville (propiedad de un abogado jubilado del lugar), pretende ser un homenaje al célebre general confederado. Hasta aquí todo más o menos normal.

Para entender la problemática subsiguiente hay que hacer mención de dos factores relevantes. El primero es que, pese a estar ubicada en una finca privada, la escultura es perfectamente visible desde el exterior, en concreto, desde la carretera interestatal I-65 con la que limita. Por otra parte, hay que hacer tener en cuenta que, además de un militar brillante, el presunto homenajeado fue uno de los más destacados líderes del Ku Klux Klan en los primeros tiempos de la organización racista.

Ahora sí, ya tenemos en la cazuela los ingredientes que garantizan un buen jaleo.

8nathan

Y es que en el Estado de Tenessee en general, y en la ciudad de Nashville en particular, la huella de la segregación racial sigue muy viva en el inconsciente colectivo.

El caso es que desde la inauguración del polémico monumento, hace ya 16 años, se ha entrado en un bucle por el cual periódicamente la estatua recibe todo tipo de ataques “vandálicos” desde el exterior (principal, pero no únicamente, disparos de armas de fuego) por parte de anónimos detractores del polémico general, que causan desperfectos que el propietario no duda en reparar una y otra vez. Al parecer las autoridades locales han invitado al buen hombre a colocar la estatua en un lugar más discreto, petición que el abnegado jubilado ha rechazado repetidamente, argumentando que tiene todo el derecho a mantener su estatua donde le dé la real gana.

Y en esas estamos.

Al margen de esta controversia, en lo que parece haber cierto acuerdo es que el “monumento” es estéticamente horripilante. Tanto que para alguien que no sepa de qué va el tema, sería difícil determinar si cumple con su objetivo de homenajear a Forrest o más bien lo ridiculiza.

En cualquier caso, la estatua ha terminado por convertirse en algo así como un atractivo turístico de la zona.

 

6. “The American Horse” o “El Caballo de Leonardo” (Grand Rapids, Michigan, USA)

9leo

Si bien la monumentalidad y el valor estético de esta estatua resultan evidentes, lo que la hace absolutamente fascinante es la historia que tiene detrás. Tanto es así que podemos afirmar que “El Caballo de América” o “de Leonardo” es una de las más grandes leyendas de la historia del arte universal.

Todo comenzó hace 532 años, muy lejos de Michigan, en la ciudad de Milán, en pleno Renacimiento italiano. El entonces duque de la ciudad, Ludovico el Moro, le encargó a un joven Leonardo Da Vinci que esculpiese el caballo de bronce más grande del mundo, como símbolo de su poder y elegancia. El polifacético artista aceptó el reto, y estuvo trabajando a conciencia en el proyecto durante 17 años, llegando incluso a realizar un modelo a escala completa hecho en arcilla.

“Il Cavallo” estaba llamado a ser una de las obras más célebres del genio florentino autor de “La Gioconda”. Sin embargo, todo se torció en 1499, cuando tropas francesas invadieron Milán, y destruyeron el modelo.

Leonardo había hecho acopio de toneladas de metal para llevar a cabo la pieza definitiva, pero ante la situación de guerra, el duque prefirió utilizarlo para elaborar armamento. Cuentan que Leonardo nunca se recuperó del disgusto. Lo cierto es que nunca más retomó el proyecto al que le había dedicado tantas horas de su vida.

Para continuar la historia, tenemos que dar un importante salto en el tiempo. Nada menos que hasta 1977. Ese año, Charles Dent, un piloto de aviones retirado aficionado al arte, leyó un texto en National Geographic sobre “El Caballo que nunca fue”. El artículo disparó la imaginación de Dent, que dedicó el resto de su vida a intentar llevar a término el viejo sueño de Leonardo. Para ello, creó una fundación y se dedicó a recolectar fondos durante los siguientes 15 años. Lamentablemente, nunca pudo ver la obra culminada, ya que falleció en 1994. Pero la fundación que había creado continúo su actividad tras su muerte.

Durante los siguientes 3 años, la fundación estuvo buscando un escultor que fuera capaz de llevar a cabo el proyecto. Tras varios candidatos fallidos, dieron finalmente con Nina Akamu, una escultora americana de ascendencia japonesa, con una sólida formación en arte clásico, que además poseía notables habilidades en equitación (por montar a caballo desde edad muy temprana) y amplios conocimientos de historia. La candidata perfecta.

Tras 3 años más de duro trabajo, en las que fue asistida por más de 60 auxiliares, finalmente vio la luz esta obra: un purasangre de 7 metros y medio de altura y 3 toneladas de peso, considerado una obra maestra, pues pese a la dificultad de la posición de las patas (sólo 2 están en contacto con el suelo) está preparada para soportar terremotos y huracanes y perdurar durante siglos. Tantos, al menos como los 5 que transcurrieron desde el momento de su concepción hasta su ejecución definitiva.

El sueño de Leonardo finalmente pudo ser cumplido.

10leo

11leo

 

5. Estatua del Duque de Wellington (Glasgow, Escocia)

12duque

Si la observamos en su estado original, ésta sería una estatua ecuestre de lo más convencional. Pero es precisamente la imposibilidad de observarla en tal estado original lo que determina su rareza.

Y es que la escultura a caballo de Sir Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, erigida en 1844 en pleno centro de Glasgow, luce, casi permanentemente desde hace 30 años, un cono de tráfico sobre su aristocrática cabeza.

La práctica de decorar la cabeza del duque con un cono empezó como una simple gamberrada nocturna, pero poco a poco se ha convertido en una arraigada tradición local, hasta el punto de que las autoridades de la ciudad escocesa han tenido que renunciar en diversas ocasiones a sus planes para erradicar tan pintoresca costumbre. La última vez que lo intentaron, a finales de 2013, hubo un clamor popular en contra de la medida que se tradujo en más de 10.000 firmas recogidas en 24 horas, y movilizaciones en la calle para defender lo que muchos consideran “una tradición que ya forma parte de la identidad de Glasgow, y que habla al mundo del carácter irreverente y desenfadado de esta ciudad”.

La práctica de cubrir la cabeza del duque está tan consolidada que la extraña estampa, además de formar parte del paisaje cotidiano de la ciudad, se encuentra plasmada en todos los objetos de merchandising turístico imaginables: tazas, camisetas, chapas, etc. Forma parte, por derecho propio, de la lista de monumentos más extraños del mundo según “Lonely Planet”, junto a la estatua de Rocky Balboa en Zitiste (Serbia) o la Catedral Nacional de Washignton (USA).

 

4. Estatua de Genghis Khan (Tsojin Boldog, Mongolia)

13gen

Con sus 40 metros de altura y 250 toneladas de peso, estamos ante la estatua ecuestre más alta del mundo. Está completamente hecha en acero y se alza sobre un pedestal de más de 10 metros, el cual está rodeado por 36 columnas que representan los 36 kanes mongoles, desde Genghis Kahn hasta Ligden Khan.

14gen

La estatua tiene un mirador en la cabeza del caballo al que se accede mediante un ascensor en la parte posterior, y recorriendo más tarde toda la estatua hasta llegar a la parte frontal. Desde ese mirador se tiene una vista panorámica de lo que será un complejo turístico, así como de la reserva natural de Tov Amaig.

Se supone que esta inmensa estatua, terminada en 2010, es un intento de Mongolia por reafirmar su propia identidad, muy desdibujada en las últimas décadas (más bien, siglos) frente a las influencias de las pujantes Rusia y China.

15gen

 

3. San Wenceslao montando un caballo muerto (Praga, República Checa)

16wen

Localizada en el interior de la Galería Lucerna, se trata, aparentemente, de una parodia de la estatua ecuestre (clásica y heroica) de San Wenceslao, erigida en la plaza del mismo nombre, una de las más céntricas de Praga.

Las motivaciones del artista para representar de este modo tan impactante al patrón de la República Checa debemos descifrarlas por nosotros mismos, ya que el irreverente escultor David Cerny tiene por costumbre no hacer comentarios acerca de sus obras. La interpretación mayoritaria apunta a un ataque velado hacia Vaclav Klaus, presidente del país checo desde 2003 hasta 2013. Pero es sólo una suposición.

En cualquier caso, más allá de su significado, el insólito e inquietante aspecto de la obra le hace merecedora de un lugar de honor en esta lista.

17wen

 

2. Crazy Horse Memorial (Black Hills, USA)

18crazy

Si bien unos párrafos más arriba comentábamos que la de Gengis Khan es la estatua ecuestre más alta del mundo, la escultura del conquistador mongol podría quedarse pequeña cuando llegue a término el colosal monumento que, en homenaje al jefe indio Caballo Loco, se excava desde hace algún tiempo en el monte Thunderhead (Dakota del Sur), cuya altura, una vez finalizada, alcanzaría los 172 metros.

De llegar a concluirse, se trataría de la estatua más alta sobre la faz dela tierra (actualmente este honor corresponde al Buda del Templo de Primavera, en China, con 153m).

Sin embargo, no parece que el gran Khan deba preocuparse enormemente a corto plazo. El Monumento a Caballo Loco comenzó a esculpirse hace 66 años, y dista mucho de estar terminado. De hecho, a día de hoy, del caballo apenas se adivina su silueta.

19crazy

La monumental obra ha dado pie a distintas controversias. Descendientes de los indios Lakota han asegurado que el homenajeado nunca hubiera dado el visto bueno al faraónico proyecto, pues la montaña que le da soporte era sagrada para su tribu, por lo que la intervención sería profanatoria. Además, la posición en la que se representa al Gran Jefe (con el brazo extendido y el dedo apuntando al horizonte) también se antoja inadecuada, ya que los Lakota entendían que el señalar cosas o a personas constituye un gesto irrespetuoso.

Estas consideraciones no han parecido importar demasiado a los promotores del proyecto, más focalizados en los buenos puñados de dólares que los turistas se dejan para comprobar de cerca la evolución de las obras.

20crazy

 

1. “El Mesteño”, un caballo “satánico” en el Aeropuerto Internacional de Denver (USA)

21mest

Y por fin llegamos al número 1, la madre de todas las rarezas. No ha sido difícil otorgar tan dudoso galardón, pues el surrealismo y la extravagancia alcanzan tales cotas en torno a esta estatua en particular, y al aeropuerto que la acoge en general, que cualquier baremo imaginable se queda necesariamente exiguo.

Contextualicemos.

Murales proféticos sobre el fin del mundo, mensajes encriptados de contenido masónico, una estatua del dios egipcio de los muertos, gárgolas en los pasillos de las terminales, pistas en forma de esvástica… son sólo algunos de los elementos extraños que se pueden encontrar en este insólito aeropuerto, inaugurado en 1995, y que ocupa, por derecho propio, un lugar privilegiado en el imaginario de los amantes del misterio y las teorías conspiratorias.

22mest

 

23mest

24mest

25mest

El significado de este conjunto de elementos es un completo misterio. Al respecto se han vertido océanos de tinta, sin llegar a ninguna explicación convincente. Entre las teorías más extendidas, figuran las que apuntan a la existencia de una base militar en el subsuelo del aeródromo, una instalación extraterrestre, un campo de concentración, un centro de culto satánico, un laboratorio de pruebas para viajes en el tiempo e incluso las puertas del mismísimo infierno.

Profundizar en los mil y un interrogantes que encierra este aeropuerto excede ampliamente las intenciones de este artículo, aunque si queréis más información, existen infinidad de documentales que abordan el tema, como por ejemplo:

Pero hoy toca hablar de estatuas de caballos.

26mest

Como colofón a todas estas extravagancias, nos encontramos el icono por autonomasia de este enigmático aeropuerto: una escultura de un caballo mustang de 10 metros de altura, con la piel de color azul y una expresión inquietantemente siniestra. Erguido sobre sus patas traseras, las venas de todo el cuerpo se le marcan como si estuvieran a punto de estallar, y sus ojos, retroiluminados por sendas bombillas rojas, incrementan el desasosiego que provoca su contemplación. Si esto ya de por sí es extraño, aún lo es más saber que en el proyecto original, las luces de los ojos eran dos rayos láser cuyo haz se proyectaba hasta el suelo (al estilo de las esfinges de “La Historia Interminable”).

27mest

¿En qué demonios (nunca mejor dicho) estaba pensando el artista cuando concibió semejante engendro? Por desgracia, esta pregunta ya no podrá tener respuesta. Y es que Luis Jiménez, el escultor que perpetró tan macabra obra de arte, falleció trágicamente en el año 2006 “asesinado” por su propia creación. La cabeza del monstruo se desprendió mientras trabajaba en su estudio, le cayó sobre una pierna y le seccionó la arteria femoral. Por si alguien tenía alguna duda sobre la malignidad de “El Mesteño”, este hecho terminó por cerrar la leyenda negra del diabólico caballo azul, del que muchos creen que está maldito.

28mest

Ni que decir tiene que la presencia de la estatua ha dado lugar a todo tipo de controversias en la ciudad de Denver. Las críticas han arreciado desde diversos frentes: grupos religiosos que adivinan tras la escultura un anuncio del Apocalipsis, usuarios del aeropuerto que lo consideran un innecesario símbolo de mal augurio para un lugar sensible donde aterrizan y despegan aviones, madres angustiadas que solicitan su retirada porque el caballo atemoriza a sus retoños…

También hay que decir que la estatua tiene sus incondicionales, los que opinan que confiere personalidad propia al aeródromo y a la ciudad. La devoción de algunos ha llegado al punto de organizar un certamen de haikus con el caballo como tema central, al que se presentaron, lo creáis o no, 250 poemas.

Sea como fuere, si el objetivo último del arte es no dejar impasible a quien lo contempla, hay que reconocer que esta pieza, sin duda, lo ha logrado.

Un artículo de Lolo Dudo Mucho para Hípica Parque del Agua

2 Comentarios

  1. Excelente trabajo sobre esculturas ecuestres que yo personalmente no conocía. Muy bien documentado y totalmente recomendable.

  2. Magnífico trabajo. Muy divertido e interesante y muy bien documentado. Me ha gustado muchísimo.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.